La idea de un Dios, de un Creador, del Todo, o como se lo haya pretendido llamar y definir, debe de ser una de las ideas que más controversias ha generado, a lo largo de la historia de la humanidad. De acuerdo al Hermetismo, ese ente primigenio, del que emanan absolutamente todos los infinitos universos físicos, y el espíritu de todas las cosas, es el Todo. Nos parece una buena denominación, para percibir que este ente es absolutamente abarcativo, y que nada puede existir fuera de él. El Todo entonces, y su manifestación que es el orden, se contraponen a la idea de la Nada, y su manifestación que es el caos.Nosotros los humanos vivimos en un mundo dual, en el que todo puede ser valorado a lo largo de escalas, de un extremo al otro de las mismas. Y por eso el tiempo, las distancias, los pesos, las temperaturas, las distintas cualidades humanas, y un interminable etcétera, nos presentan siempre las dos caras de una misma moneda. Este principio, que los Herméticos llaman Polaridad, será analizado más adelante. Pero necesitamos aclarar ahora que al vivir en un mundo dual (frío/calor, bueno/malo, alto/bajo, valiente/cobarde, verdadero/falso, etc.), necesitamos darle también al Todo un valor de verdad, necesitamos definirlo y acotarlo. Pero sin saber que esa valoración, está más allá de nuestra limitada capacidad humana de comprensión y entendimiento. Vamos a analizarlo a través de ejemplos que, a diferencia de la idea de un Todo, sí que son comprensibles para nosotros:La primera pregunta que el hombre se hizo en relación con este tema, es “quién es Dios?”. Sin llegar a percibir entonces, que estaba de ese modo dándole a ese Dios una categoría humana, al preguntar “quién”. Y así, como debía de ser viejo, y además ser sabio, se lo empezó a representar como un anciano de pelo largo y canoso, y túnica blanca (el blanco fue siempre el color relacionado con la bondad y con la sabiduría. Y el negro, por el contrario, con la maldad). Error…! Porque fuimos tan soberbios, que pretendemos dar a Dios una condición, una figura, y cualidades humanas…! La siguiente pregunta fue entonces: “bueno, si no es humano, entonces la pregunta debe de ser qué es Dios?” Error nuevamente…! Porque al definir un ente, estamos por supuesto explicando su entidad, y lo que ese ente es. Pero al mismo tiempo, estamos explicando qué cosa “no es”…! Por ejemplo: Definimos a un árbol, como: “1, m, planta perenne, de tronco leñoso y elevado, que se ramifica a cierta altura del suelo.” Donde “1” significa que es la primera acepción que da el diccionario para ese término, y “m.” significa que el término es masculino. Pero esa definición, nos está diciendo no sólo qué cosa es un árbol, sino que cosa “no es”…! Cuando decimos árbol, nos estamos refiriendo así, al ente que queda definido. Ni a una mesa, ni a un automóvil… nos referimos a un árbol. Pero cuando intentamos referirnos al Todo, que está en todo, la cuestión se complica bastante. Realmente, la cuestión se complica mucho más que bastante… se complica hasta el punto de no poder, como seres humanos que somos, y con nuestra limitada comprensión y entendimiento, ni siquiera imaginar esa idea del Todo. Porque al estar en todo, no tiene limitación alguna y es por eso mismo indefinible. Recordemos nuevamente que definir, es limitar… Una vez más, recurramos entonces a las analogías, para poder razonar mediante el uso de entes conocidos, sobre aquellos entes que están más allá de nuestra comprensión. Y para tratar de asimilar la idea del Todo, imaginemos entonces, a un autor que está creando mentalmente su obra, pero que todavía no la llevo a la práctica. Puede ser un escritor, que ya tiene su libro desarrollado en la mente, pero no lo escribió aún. O un pintor, que mentalmente ya imaginó lo que después va a volcar al lienzo. O un autor de obras de teatro, que ya delineó a sus personajes y creó mentalmente las situaciones que habrán de vivir esos personajes en la obra. Pero que todavía no escribió el guión de esa obra. Bueno, estos últimos ejemplos, son los que nos permiten comprender, por aproximación, la idea de un Todo, que creó Universos en su mente infinita en un estado de ensoñación. Y lo que para esa mente infinita del Todo es un Universo mental, para nuestras limitadas mentes humanas, es nuestro Universo físico. Exactamente igual que si nosotros mismos fuéramos esos personajes del guión de la Gran Obra de la que hablamos antes…Como la comprensión de ese plano divino, perfecto, ilimitado, mental y absoluto del Todo está más allá de nuestro alcance, entonces la comprensión de ese ente, que existe en ese plano, también lo está. ¿Qué nos queda por hacer entonces…? Bajar un grado en la escala, y de ese plano divino, perfecto, ilimitado, mental, absoluto e infinito en el que existe el Todo, analizar por analogía lo que ocurre en nuestro propio plano humano que, en contraposición a aquel plano divino, es imperfecto, limitado, material, relativo y finito. Podemos entonces llegar a comprender la figura del Todo, como la de nuestro Creador, que, en su infinita mente, y en un estado de ensoñación, creó los infinitos universos, todo lo que contienen, y también a los seres humanos. ¿Por qué lo hizo…? La respuesta a esa pregunta está, nuevamente, más allá de nuestra limitada comprensión humana… Sin embargo, podemos ahora sí, razonar sobre dos cuestiones:La primera cuestión, es que los universos en los que nos movemos son para nosotros materiales, desde nuestra perspectiva limitada e imperfecta de seres humanos. Pero son en realidad universos mentales, creados por el Todo, en su mente ilimitada y perfecta. Esta idea está representada en muchas películas. Como Matrix, por ejemplo.Y la segunda cuestión a comprender es que, aunque la existencia o no del Todo, este más allá de nuestros límites de comprensión, sí podemos perfectamente estudiar y comprender que debajo de ese ente coexisten dos grandes planos, el plano material y el plano espiritual, que interactúan permanentemente, y cuya dirección está a cargo de entidades espirituales de la más alta vibración. Algunas religiones o filosofías, denominan a estas entidades espirituales Ángeles, o Seres de Luz, o Maestros Ascendidos. No vamos a plantear un conflicto de términos, por lo cual cualquiera de esas definiciones es válida, en el contexto explicativo de la presente obra. La existencia misma de ese plano espiritual y de las entidades que lo rigen, así como la fenomenología que se manifiesta a partir de la interacción entre esos dos grandes planos, el espiritual y el material, es el ámbito de incumbencia de esta obra.Concluimos entonces en que la existencia o inexistencia misma de Dios está más allá de nuestra limitada comprensión humana, porque su misma entidad lo está… No podemos afirmar que algo existe o no, si ni siquiera podemos llegar a comprender qué es ese algo. Vamos a explicarlo con un ejemplo: Todos sabemos lo que es un elefante, y sabemos también lo que es volar. Y por eso podemos afirmar, por ejemplo, que “todos los elefantes vuelan”, y darle así a nuestra afirmación un valor de verdad: esa afirmación es falsa. Podemos hacer este tipo de razonamiento lógico, porque conocemos el significado de los entes involucrados en nuestra afirmación. Pero sería imposible hacerlo, si en cambio nos referiremos a un ente desconocido. Por ejemplo, un Xxxxxxxx (palabra que no significa nada). Si afirmamos entonces que todos los Xxxxxxxx vuelan, el desconocimiento de lo que un Xxxxxxxx es, nos impide darle a nuestra afirmación un valor de verdad. Lo mismo ocurre con la existencia o inexistencia de Dios.

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Ricardo Carrera

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