¿Son buenas las religiones?

Para contestar esta pregunta, tenemos que aclarar primero el alcance que le damos al adjetivo “bueno”. O dicho con un ejemplo: Para un asesino, otro asesino es una buena persona. Porque ambos piensan lo mismo, hacen lo mismo y tienen los mismos objetivos. En definitiva, vibran en la misma frecuencia, y por eso hay armonía entre ellos. Con las religiones pasa lo mismo, y podemos agruparlas en tres grandes tipos: Las religiones morales, las religiones amorales y las religiones inmorales. Religiones morales: Son las mayormente conocidas, e incluyen al Catolicismo, el Cristianismo, el Islamismo y el Judaísmo, entre otras. Su característica común, es que todas ellas buscan perfeccionar el espíritu. Y para ello sólo enseñan y propician conductas morales.Es inviable recurrir a un rabino, a un imán o a un sacerdote católico para pedirle, por ejemplo, que nos ayude a hacer algo incorrecto, como matar a alguien, atacar a otra persona, o cualquier otro acto reñido con la moral. Simplemente no lo harían y tratarían de convencernos de que tampoco lo hagamos nosotros. Religiones amorales: Este grupo de religiones incluye a las derivadas de la antigua religión Yoruba, original del África Central, como son la Santería, el Vudú, el Palo Rayado y el Palo Mayombé, la Umbanda, la Kimbanda y el Candomblé. Todas estas primitivas religiones atrasan 6000 años, y mantienen vigentes rituales y liturgias totalmente inapropiadas para este siglo XXI y para la civilización occidental en la que vivimos (utilizan alcohol, drogas, tabaco, danzas eróticas, matanza y sangre de animales…). No buscan perfeccionar el espíritu, sino ayudar en la vida diaria a sus adeptos. De este modo, no realizan cuestionamiento moral alguno sobre el tipo de ayuda que se pida. Se puede recurrir, por ejemplo, a un santero y pedirle que ataque a una persona, o perjudique a un comercio. Y lo va a hacer, aunque ese ataque sea un hecho inmoral. Lamentablemente, el que pide este tipo de ayuda no tiene en cuenta el conflicto karmático que se está echando en su propia mochila… Religiones inmorales: En este tercer grupo se incluye a aquellas religiones y sectas que directamente invierten el orden moral: hacen un culto al mal y al vicio y rechazan el bien. Por ejemplo las Sectas Diabólicas, que adoran al Diablo, a Satanás y a otros demonios, o la Santa Muerte, a la que adoran delincuentes y narcotraficantes.

Espíritus ¿Qué son?

Definimos como espíritu:“1. m. Ser inmaterial y dotado de razón”.Tenemos que hacer notar, que nuestros sabios mayores que mantienen actualizado el diccionario de la RAE, siempre advierten sobre la existencia real, fantasiosa, o limitada a creencias y religiones, de los entes definidos.Por ejemplo, veamos la definición de unicornio:“1. m. Animal fabuloso que fingieron los antiguos poetas, de forma de caballo y con un cuerno recto en mitad de la frente”.Queda bien claro en su definición, que el unicornio es un animal fabuloso. O sea, fantástico, que solo tiene entidad en la imaginación, pero no en la realidad. Veamos ahora la definición de purgatorio: “2. m. En la doctrina católica, estado de quienes, habiendo muerto en gracia de Dios, necesitan aún purificarse para alcanzar la gloria”. En este caso, la RAE aclara expresamente que esa acepción del término purgatorio, es válida sólo dentro de las creencias de la doctrina católica. En estas últimas definiciones, la RAE limita la existencia de esos dos entes: en un caso, aclara que es un ente imaginario, y en el otro, que sólo existe dentro del sistema de creencias doctrinarias y dogmáticas del catolicismo. Y esa es la cuestión: En la definición de espíritu, la RAE no limita de modo alguno su existencia…! Así, podemos demostrar que para nuestros sabios mayores que hicieron y mantienen actualizado el diccionario, la existencia de los espíritus es un hecho. Pregunta: Por qué entonces la ciencia niega la existencia de las entidades espirituales, y acusa de fraude a cualquiera que afirme lo contrario…?Respuesta: Solo vamos a adelantar que la espiritualidad no es una ciencia, simplemente porque no responde al método científico. Pero que la Ciencia desconozca las causas de la espiritualidad y por ello no la estudie, no invalida en absoluto la existencia ni la entidad de dicha espiritualidad, como pretenden los científicos…! Vamos a explicarlo mejor con un ejemplo: Todos reconocemos la existencia de la gravedad. Pero, por qué existe la gravedad? La Ciencia ha demostrado que la gravedad existe, porque las masas de los distintos cuerpos se atraen entre sí. Por qué las masas de los distintos cuerpos se atraen entre sí? La Ciencia sabe también que las masas de los distintos cuerpos se atraen entre sí, porque curvan el espacio-tiempo. Por qué las masas curvan el espacio-tiempo? La ciencia desconoce absolutamente el por qué… Simplemente, no tienen idea de cuál es la causa de esa curvatura del espacio-tiempo. Pero a ningún científico en su sano juicio, se le ocurriría negar la existencia de la gravedad, sólo por desconocer su causa…!Sin embargo, esta verdad de Perogrullo no aplica, cuando la ciencia analiza hechos relacionados con la espiritualidad. Aunque desconoce las causas de los hechos relacionados con la espiritualidad simplemente porque no las han estudiado, en lugar de reconocer su ignorancia sobre este tema, lo descalifica. Para decirlo bien simple: los científicos, en su soberbia, pretenden que lo que ellos no pueden demostrar mediante el método científico, simplemente no existe…! Y sobre esa base falaz, cualquiera que sepa sobre espiritualidad, porque estudió lo que los científicos no estudiaron, o cualquiera que narre una experiencia propia relacionada con la espiritualidad, pasa automáticamente a ser para esos científicos, un mentiroso, un embaucador, un farsante, un estafador, o un ignorante…Resulta así francamente contradictorio que los científicos, que ignoran sobre la existencia del plano espiritual y su fenomenología simplemente porque no estudiaron estos temas en sus currículas, traten de ignorantes a los que saben lo que ellos no saben, porque estudiaron lo que ellos no estudiaron. Un franco y evidente contrasentido…

¿Cómo y para qué se crean…?

La creación de los espíritus es otro de los temas que se encuentra más allá de nuestra limitada comprensión humana. Sin embargo, y recurriendo una vez más a las enseñanzas de los herméticos, podemos sí señalar que hay cuatro grandes grupos de espíritus. A saber: los espíritus de los minerales; los espíritus de los vegetales, los espíritus de los animales y los espíritus de los humanos.Volviendo a citar las enseñanzas herméticas, pareciera ser que la creación de los espíritus tiene como único fin su evolución espiritual. Así, el conocimiento y la moralidad aprendidos, se reflejan en esa evolución, partiendo desde la más grosera y rudimentaria forma y entidad espiritual, hasta llegar luego de un sinfín de reencarnaciones, a fundirse en energía pura, de la más alta vibración…Pero comencemos a analizar los distintos tipos de espíritus: El espíritu de los minerales:El primer y más grosero grupo de espíritus, es el de los minerales. Son los más primitivos, y sólo pueden aprender dos realidades: el trascurso del tiempo, y su propia ubicación en el espacio. Sin embargo, esas entidades espirituales básicas de los minerales, ya presentan amores y odios entre ellos. O qué es una amalgama, sino un amor primitivo entre los metales originales? O qué es el rechazo magnético sino un odio primitivo, que es el que obliga a esos elementos magnetizados a rechazarse? Repetimos que ese amor y ese odio se presentan entre los minerales de un modo absolutamente primitivo. Pero que existen, existen…El espíritu de los vegetales:El segundo gran grupo de espíritus, es el de los vegetales. Incorporan a sus experiencias en el tiempo y ubicación en el espacio, las emociones y los sentimientos que le son propios. Todos hemos oído hablar de los experimentos con plantas, mediante el uso de música, premios y castigos y demás herramientas, para generar en ellas estas emociones y sentimientos primitivos. Por eso vamos a citar este tipo de experiencias sin ahondar en ellas, porque ya existe una gran cantidad de bibliografía disponible sobre este tema.El espíritu de los animales:El tercer gran grupo de espíritus, es el de los animales. Incorporan a sus experiencias en el tiempo y ubicación en el espacio, y a sus emociones y sentimientos, la inteligencia. Todos los animales, en menor o menor medida y de acuerdo a su propio desarrollo y posibilidades, son inteligentes, razonan, evalúan, sacan conclusiones, y aprenden de sus experiencias. Aunque ese aprendizaje tiene un solo objeto: su propio beneficio.El espíritu de los seres humanos:Y así llegamos al cuarto gran grupo de espíritus: los seres humanos. En general, las personas creen que lo que nos diferencia a los seres humanos de resto de los animales es la inteligencia. Y ese es un error, porque, de hecho, hay animales más inteligentes que muchos humanos. Lo que nos diferencia a los seres humanos de los animales, no es la inteligencia sino la moralidad.Vamos a explicar este concepto clave: Mientras un animal se conduce por su instinto, mediante prueba y error, para obtener su propia conveniencia, los seres humanos podemos discernir entre el bien y el mal. Lo que no significa, como veremos más adelante, que automáticamente optemos por hacer el bien… Pero reconocemos esa diferencia moral entre el bien y el mal, cosa que resulta imposible para los animales, que solamente pueden discernir entre lo que es lindo o feo, o lo que les conviene o no a ellos mismos.Debemos aclarar que los límites entre estos cuatro grandes grupos (mineral, vegetal, animal y humano) no son precisos. Se difuminan y se entrelazan entre unos y otros, por lo que en esas zonas límites, nos encontramos con organismos difíciles de catalogar.

¿Cómo encarnamos y desencarnamos…?

La encarnación de un espíritu, es la unión de esa entidad espiritual con un cuerpo físico, a través de lo que los kardecistas llaman el periespíritu (cuerpo astral, energía, vida, alma, soplo divino, espíritu santo, o ánima, son sinónimos). Desde el mismo instante de la desencarnación anterior de un ser humano, ya comienza a trabajarse en la nueva encarnación. Y de acuerdo a las pruebas a las que ese espíritu acepte someterse en ella, es él mismo el que elige entonces a su futura familia. Aunque generalmente, las reencarnaciones se dan dentro de la misma familia, para que todos esos espíritus asociados tengan oportunidad de compensar sus experiencias, estando “de ambos lados del mostrador”. Así, cuando fallece un abuelo, va a reencarnar como nieto o biznieto. Y quien en su anterior encarnación fue su hijo, ahora será su padre o abuelo. Esto permite compensar los conflictos karmáticos que puedan haberse generado y que no hayan sido resueltos en esa misma anterior encarnación. Vamos a analizarlo con un ejemplo: Si en una encarnación un padre abandona a sus hijos, y no compensa ese hecho, se va a generar un karma que va a afectar su próxima encarnación. Cómo? Simple: va a encarnar como hijo de su hijo. Y su propio hijo abandonado, será en esa siguiente encarnación su padre, para que la situación del abandono seguramente se repita, y se compense karmáticamente esa lección. Por eso es que vemos familias enteras que repiten sus historias. Recién cuando esas enseñanzas son asimiladas, pueden avanzar en su evolución al siguiente nivel de aprendizaje.Volvamos ahora al tema de la elección de donde encarnar: una vez elegida la pareja de padres, se trabaja desde el plano astral para que el parto ocurra en el lugar, la fecha y la hora exactos, para que ese recién nacido reciba las energías astrales más convenientes, a fin de desenvolverse en el cumplimiento de las pruebas elegidas para esa nueva encarnación. Vamos a profundizar este concepto más adelante, en esta misma obra. Por ejemplo: Si se ha decidido que no pase penurias económicas, se buscara entonces una familia adinerada, y la fecha, hora y lugar de nacimiento precisas, para que le impregne al nacer una Casa II (casa de la economía y los bienes materiales) excelentemente aspectada. Así, cada uno de nosotros nace con una caja de herramientas virtual. Pero el contenido de cada una de esas cajas es absolutamente personal, y solo están en ella las herramientas necesarias y suficientes para desarrollar las tareas asignadas previamente, para ser cumplidas y aprobadas en esa encarnación. Vamos a explicarlo con un ejemplo: Si un ser humano nace con una corta estatura, no puede pretender ser un basquetbolista profesional. Y si lo hace, va a ser un fracasado toda su vida, porque no nació con dotes para esa actividad. Este ejemplo es bien claro, porque es evidente: la estatura de cada persona se ve. Sin embargo, las capacidades y habilidades de cada uno de nosotros que no son físicas, sino energéticas, están en esa caja de herramientas virtual de la que hablábamos antes. No se ven, pero haciendo un análisis astrológico y numerológico de esa persona, podemos detectarlas. Y así, determinar cuáles son las tareas que le es conveniente desarrollar, de acuerdo a las herramientas con las que cuente, y cuales otras tareas debería eludir, porque no está capacitado para desarrollarlas satisfactoriamente. Imaginemos que nacemos con un martillo en nuestra caja de herramientas. Vamos a ser muy exitosos en nuestra vida si decidimos dedicarnos a poner clavos. Pero si nos dedicamos a poner y sacar tornillos, en cambio, vamos a ser unos fracasados…! En el ejemplo anterior del basquetbolista, su falta de aptitudes se ve. Pero cuando el estudio es energético, hay que buscar esas condiciones a favor y en contra mediante herramientas más sutiles. Profundizaremos estas cuestiones más adelante en esta misma obra, cuando analicemos la astrología y la numerología.En general, la unión de ese espíritu y el feto que se está engendrando en el cuerpo de su madre, comienza a efectuarse alrededor del tercer o cuarto mes de embarazo. Es un proceso lento y sumamente incómodo para el espíritu, que debe resignar la libertad que le significa el estar desencarnado, para volver a sufrir las evidentes limitaciones que le impone un cuerpo físico. Esta es la causa de que, en casi todas las sociedades, el aborto es tolerado sólo hasta el tercer mes de embarazo. Hasta ese entonces, el feto no tiene un espíritu que lo anime, y por ende es solo un cuerpo físico, una cáscara vacía, un carro sin chofer, y se mantiene con vida sólo por el abastecimiento de su madre. Pero a partir del tercer mes, el espíritu encarna, comienza a manifestarse, y de a poco empieza a controlar su nuevo cuerpo físico. Este proceso de acoplamiento y control, termina de completarse recién varios meses después del parto. Y esta unión del cuerpo espiritual con el cuerpo físico se mantiene hasta que acontece la muerte física, y el espíritu desencarne una vez más. A diferencia de la encarnación, la desencarnación es un proceso suave y placentero para el espíritu, equivalente al momento en que nos quedamos dormidos cada noche, dependiendo de la propia evolución espiritual (como veremos más adelante), que cada cuerpo espiritual haya alcanzado. La desencarnación se produce cuando el cuerpo físico ya no está en condiciones de continuar su proceso homeostático, o sea de seguir viviendo. El cuerpo físico y el cuerpo espiritual, se separan definitivamente al cortarse el Cordón de Plata, nexo energético de unión entre ambos. Entonces, ese cuerpo físico se pudre, y vuelve a la tierra para formar nuevos entes, el espíritu se eleva al plano astral, y el cuerpo astral se disuelve. En general, el proceso es placentero. Pero puede complicarse en los casos en que el espíritu, por estar aferrado a los bienes y a las pasiones materiales, se resiste a su desencarnación. Esto se da en los espíritus más nuevos, que tienen poco conocimiento y poca moralidad. Y que, por ello, solo conocen y valoran los bienes materiales.También se complica el desencarnar cuando la muerte es traumática y por eso sorpresiva. En estos casos, suele suceder que el espíritu desencarnado ni siquiera tenga idea de su nueva condición, y el partir del plano físico al plano espiritual se hace por eso mucho más trabajoso.

¿Cómo evoluciona un espíritu…?

Los espíritus de los minerales, de los vegetales y de los animales, tienen un factor en común que se conoce como Inconsciente Colectivo. Cuando los espíritus de cualquiera de esos tres grandes grupos están encarnados, no dejan de ser un apéndice, una gota de ese inmenso mar espiritual que es el Inconsciente Colectivo. Y cuando esos Espíritus desencarnan, pierden su individualidad y retornan, como las gotas del agua de lluvia, a ese inmenso océano.A principios del Siglo XX, se hizo un curioso experimento en islas de la Polinesia que demuestra la veracidad de este planteo: En una isla, se enseñó a una población de monos algunos métodos y técnicas que les ayudaban a resolver sus problemas cotidianos. Lo curioso fue que, a partir de ese entonces, los monos que nacían ya tenían incorporados esos conocimientos en forma instintiva. Y más curioso aun, fue comprobar que los monos que nacían en otras islas, sin contacto alguno con la población que había sido adiestrada, también tenían incorporadas esas habilidades. Este experimento prueba la existencia de ese Inconsciente Colectivo, al que van todas las experiencias de cada especie, y que nutre a los demás espíritus de esa especie que van a encarnar.Se desconoce, por estar más allá de la comprensión humana, si los espíritus evolucionan dentro de esos tres grandes grupos, mineral, vegetal y animal, pasando de uno a otro cuando están suficientemente evolucionados para hacer ese cambio, o si quedan sólo como espíritus dentro de cada grupo, sin pasar al siguiente. Se desconoce también, si el espíritu de los animales más evolucionados recibe su individualidad, y comienza entonces a encarnar en los seres humanos más primitivos. O si en cambio, el espíritu de un ser humano se crea neutro, pero no sobre la base de la evolución anterior de los grandes grupos de minerales, vegetales y animales. Hemos estudiado diversas teorías que abonan ambas posibilidades, y no podemos afirmar una conclusión absoluta al respecto. Pero analizando ahora el espíritu del ser humano, si podemos verificar que se crea absolutamente neutro en su conocimiento y en su moralidad. O sea, totalmente ignorante y ni bueno ni malo: neutro… Y que a través de incontables vidas con y sin cuerpo físico, o sea sucesivas encarnaciones y desencarnaciones, va ganando sabiduría. Que como explicamos antes, es la suma de conocimientos más moralidad. Ese avance depende exclusivamente del libre albedrio de ese espíritu, que le hará someterse a pruebas más duras, para avanzar más rápido en su evolución, o someterse a pruebas menos duras, y así tener una existencia más sosegada. Aunque el sentido común nos diga que de esa neutra moralidad inicial, deberíamos empezar a ganar moralidad en las sucesivas encarnaciones, ello no ocurre así. De hecho, cuando un espíritu se crea, comienza inmediatamente a involucionar y no a evolucionar. Comienza a conocer todas las bajezas humanas, hasta que toca realmente el fondo de la tabla, siendo inmoral, asesino, caníbal, estafador, delincuente, violador, y conociendo todas las peores cualidades que pueda tener un ser humano. Los herméticos conocen a este primer estadío involutivo del espíritu como el Nigredo, en concordancia con los alquimistas, que llaman así al primer estadío de calentamiento del crisol. Nigredo, porque la superficie del material fundido se vuelve negra. En esa primera etapa, los materiales fundidos en ese crisol comienzan a soltar sus impurezas, que se denominan escoria. Durante el Nigredo entonces, los alquimistas reconocen y separan la escoria del material fundido en el crisol, y el Espíritu humano aprende las peores bajezas. Recién cuando nuestro Espíritu incorporó todas esas vivencias relacionadas con la involución, comienza entonces sí a evolucionar. Ya la escalada no tiene entonces marcha atrás, y corresponde a una segunda etapa en nuestra evolución espiritual. Cada conocimiento, y cada concepto moral que incorporamos, forman parte desde ese mismo momento de nuestra personalidad. A ese segundo periodo evolutivo, se lo conoce con el nombre de Albedo. Y otra vez, este nombre del segundo estadio del espíritu humano, se debe a los alquimistas. Que llaman Albedo al período posterior al Nigredo, en el que ya se liberó al material fundido de su escoria, y entonces aparece debajo del negro de esa escoria, el blanco del material fundido propiamente dicho.Pero hay todavía un tercer estadío de evolución del espíritu, posterior al Albedo, que se conoce con el nombre de Rubedo. Una vez más, este nombre se debe a la analogía de la evolución del espíritu, con la purificación de la materia de los alquimistas en su crisol. Rubedo, porque al calentar más el material en el crisol, el color blanco vira al rojo. Ese es el estadio en el que el material fundido en ese crisol alcanzo ya su máximo grado de pureza, y el proceso alquímico se ha entonces completado. De esto se trata la parábola alquímica de transformar el plomo en oro. No debe entenderse de un modo literal, como sería el cambiar la estructura atómica del plomo en la correspondiente al oro (dicho sea de paso, estos dos elementos sólo difieren en 3 protones: 79 en el oro, y 82 en el plomo). Esa transformación del plomo en oro, debe ser tomada como una alegoría de la evolución del espíritu humano. El que se transforma de plomo a oro, es nuestro espíritu…! Cómo? Aprendiendo y ganando moralidad. Que son en definitiva los dos motivos por los que los seres humanos encarnamos. Y como ya dijimos antes, nuestros conocimientos y nuestra moralidad son los dos componentes de nuestra sabiduría.

¿Hasta cuándo evoluciona…?

Ya analizamos cómo y para qué se crea un espíritu, y también cómo evoluciona. Vamos a continuar este análisis, explicando ahora hasta cuándo evoluciona el espíritu de un ser humano.Desde su primera encarnación, cuando el espíritu de un ser humano comienza a evolucionar, hasta la última encarnación, pueden sucederse una cantidad muy variada de vidas con y sin cuerpo físico. Y esto es así, porque si bien el objeto de las encarnaciones es evolucionar espiritualmente, el cómo y cuándo hacerlo, queda librado a nuestro albedrio. Es común escuchar a adolescentes decir: “yo no elegí nacer en esta familia…!”, en recriminación a la educación que los padres quieren imponerle. Error…! Porque en el 100 % de los casos, las encarnaciones son evaluadas, decididas y autorizadas por el propio espíritu que va a encarnar! Y recién cuando quedan bien en claro las pruebas a las que ese espíritu acepta someterse en su siguiente vida física, se elige la familia, el lugar y el momento exacto para el nacimiento. Ya vimos que, en general, las reencarnaciones se dan dentro de una misma familia, para que el abuelito fallecido pueda encarnar nuevamente, pero esta vez, por ejemplo, como nieto. Pero hay dos excepciones importantes a esta regla. Son en primer lugar los espíritus que, haciendo uso de su libre albedrio, deciden asumir más desafíos que el resto de su familia en su siguiente encarnación, o sea un número mayor de pruebas, para evolucionar más rápido. Y, en segundo lugar, los espíritus que deciden tener una encarnación más sosegada, y eligen así soportar menos pruebas. Para entender mejor este concepto, podemos hacer una perfecta analogía con los estudios universitarios: El estudiante universitario decide, antes de comenzar un ciclo lectivo, en cuántas materias va a anotarse ese año. Si lo normal es cursar en 5 años una carrera universitaria de 30 materias, el promedio de estudios debería ser de 6 materias por ciclo lectivo (6 x 5 = 30). De ese modo, los compañeros de estudio avanzan de un modo más o menos parejo, para llegar a recibirse juntos luego de completar sus carreras universitarias. Pero hay dos excepciones: La primera, la de los alumnos que deciden anotarse, por ejemplo, en 10 materias por año en lugar del promedio de 6 materias. Eso les significa tener que estudiar más, tener menos tiempo para diversión, y, en general, tener que soportar un año lectivo más riguroso que el de sus compañeros. Ese alumno va a estudiar cada año materias en cursos más avanzados que los de sus antiguos compañeros, y va así a recibirse antes que ellos. Cuáles son los perjuicios? Va a tener una carrera universitaria más exigente, va a tener que dedicar más tiempo al estudio y va a disfrutar menos de esparcimiento y diversión. Y cuáles son los beneficios? Va a obtener antes su título universitario, y así beneficiarse antes también de los derechos que ese título otorga: mejores trabajos y mejores remuneraciones.Y la segunda excepción, es la de aquellos alumnos que deciden anotarse en menos materias por año. Los beneficios de esta decisión son obvios: estos alumnos van a sobrellevar su carrera universitaria con menos esfuerzos, y van a tener así más tiempo para fiestas, diversión, y esparcimiento. Y son obvios también los perjuicios: van a recibir sus títulos universitarios después de que lo hagan el resto de sus antiguos compañeros de clases que estudiaron más que ellos. La decisión es absolutamente personal. O se estudia normalmente, como el grueso del curso. O se estudia más, privilegiando recibirse antes. O se estudia menos, privilegiando el tener una vida más fácil y tranquila. Exactamente igual a la evolución espiritual…! Por eso, el libre albedrio está presente en la toma de cada decisión, y nada queda entonces librado ni al azar, ni a decisiones de terceros. Una vez más: las pruebas que enfrentamos en cada encarnación, son autorizadas por nosotros mismos antes de encarnar. Es de hacer notar también, que el espíritu nunca muere. Cuando se produce la muerte física de un ser humano, se corta el lazo fluídico y energético que une ese cuerpo espiritual con el cuerpo físico. El cuerpo físico se degrada y vuelve a la tierra, y el espíritu se eleva al plano astral hasta su siguiente encarnación. Y este proceso de encarnaciones y desencarnaciones se repite indefinidamente, hasta que ese espíritu complete su aprendizaje en este plano físico, y deje entonces de encarnar. Existe sin embargo una única y terrible excepción a esta regla que dice que un espíritu nunca muere, y es la potencia destructiva generada por la energía nuclear. Cuando explota una bomba nuclear, la energía generada es de tal magnitud que no sólo destruye los bienes materiales y mata a personas, animales y plantas (algo ya conocido), sino que su intensidad es tal, que destruye también a los espíritus de esas víctimas. Y así se pierden miles y miles de años de evolución de esos espíritus humanos. Y ahora sí, contestando a la pregunta del título de este capítulo: Hasta cuando evolucionan los espíritus de los seres humanos…? La respuesta es simple: Hasta que se reciben…! Se reciben de qué? De ángeles, de seres de luz, de hermanos ascendidos, de energía pura, o de maestros. Podemos ponerles el nombre que queramos.

¿Qué son las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM)?

Las Experiencias Cercanas a la Muerte, conocidas también por sus siglas ECM, y por sus siglas en ingles NDEs, son las experiencias narradas por personas que han sobrevivido a una muerte clínica. Aclaremos entonces, que la definición misma de muerte clínica es objeto de debate médico, mientras que ya vimos que, en la espiritualidad, la muerte está perfectamente definida como el corte irreversible del cordón de plata y la siguiente separación entre el cuerpo físico y el espíritu. Para la ciencia en cambio, la muerte clínica ha tenido múltiples definiciones, y sobreviene cuando ya el paciente no tiene pulso, o su corazón deja de latir, o deja de respirar, o su electro-encefalograma da plano. Aunque ninguno de estos síntomas sea en sí mismo irreversible. Y así es como aparecen los casos por doquier de personas declaradas muertas por un médico, que no lo estaban, y vuelven a la vida (que en realidad nunca habían abandonado).En el transcurso de ese proceso de estar clínicamente muerto, ya sea de modo natural o por muerte inducida durante una intervención quirúrgica, se repiten hechos que luego, al ser narrados por esos pacientes, muestran sólidas coincidencias: sienten paz, escuchan música y coros celestiales, sienten la separación entre su espíritu que se eleva y su cuerpo que queda en la camilla, se ven a sí mismos (a su cuerpo físico) desde el cielorraso del quirófano, y siguen subiendo por un túnel de luz, donde los esperan entidades espirituales, y a algunas las reconocen como de parientes fallecidos. Y luego, se les obliga a abandonar ese estado de éxtasis, y a regresar a su cuerpo físico. Vamos a analizar estos hechos: La separación entre el cuerpo físico y el cuerpo espiritual, llamada viaje astral o viaje al astral, es totalmente normal, y ocurre todas las noches cuando nos dormimos, lo recordemos luego o no. Y esa separación es la que les permite a quienes tienen una ECM “ver” su propio cuerpo físico en la camilla, pero no con los ojos físicos, sino con la visión del espíritu. Por causa de este fenómeno que se ha repetido en innumerables operaciones quirúrgicas, muchos quirófanos tienen ahora letras y números en la parte superior de las potentes lámparas que iluminan al paciente en la camilla. No son visibles desde abajo, sólo desde arriba, y pueden ser vistos y recordados por esos pacientes durante sus viajes astrales. Además, hay incontables casos de este tipo de experiencias, en los que esos pacientes, una vez despiertos, narran con asombrosa precisión hechos ocurridos durante su intervención quirúrgica, y describen minuciosamente procedimientos e instrumentos sofisticados, más allá de sus nulos o limitados conocimientos médicos previos. Hasta existen casos de pacientes ciegos, que “vieron” y luego describieron su operación…En cuanto a la sensación de paz, la música, los coros y el túnel, es un lugar común que acompaña la entrada al plano astral de los que se encuentran en el proceso de desencarnar, pero no lo han hecho aún. Y las entidades espirituales que los reciben, son por lo general sus propios parientes y allegados fallecidos antes que él.Se han dado casos que prueban que estas ECM realmente existen y que nos encontramos durante ellas con parientes fallecidos. O sea que no son un truco del cerebro, ni una simple imaginación. Analicemos uno: Un niño clínicamente muerto vuelve a la vida, y narra la repetida historia del túnel, las luces, los coros celestiales, y las entidades espirituales que lo estaban esperando para recibirlo. Pero con una particularidad: describe perfectamente a un anciano que él no conocía. Describe su cara, su aspecto físico y su ropa. Y la madre del niño, azorada, encuentra un claro parecido entre esa descripción, y el abuelo verdadero del niño, fallecido cuando era un bebe (luego su abuela había vuelto a casarse, y ese segundo esposo era el que el niño conocía como su abuelo). Cuando la madre busca y encuentra viejas fotos del verdadero abuelo fallecido, el niño lo señala sin dudar, como el “señor” que lo había recibido en el “Cielo”. Estos casos, reales e incontrastables, abundan en el Internet, y esto puede ser fácilmente verificado.

Existe Dios?

La idea de un Dios, de un Creador, del Todo, o como se lo haya pretendido llamar y definir, debe de ser una de las ideas que más controversias ha generado, a lo largo de la historia de la humanidad. De acuerdo al Hermetismo, ese ente primigenio, del que emanan absolutamente todos los infinitos universos físicos, y el espíritu de todas las cosas, es el Todo. Nos parece una buena denominación, para percibir que este ente es absolutamente abarcativo, y que nada puede existir fuera de él. El Todo entonces, y su manifestación que es el orden, se contraponen a la idea de la Nada, y su manifestación que es el caos.Nosotros los humanos vivimos en un mundo dual, en el que todo puede ser valorado a lo largo de escalas, de un extremo al otro de las mismas. Y por eso el tiempo, las distancias, los pesos, las temperaturas, las distintas cualidades humanas, y un interminable etcétera, nos presentan siempre las dos caras de una misma moneda. Este principio, que los Herméticos llaman Polaridad, será analizado más adelante. Pero necesitamos aclarar ahora que al vivir en un mundo dual (frio/calor, bueno/malo, alto/bajo, valiente/cobarde, verdadero/falso, etc.), necesitamos darle también al Todo un valor de verdad, necesitamos definirlo y acotarlo. Pero sin saber que esa valoración, está más allá de nuestra limitada capacidad humana de comprensión y entendimiento. Vamos a analizarlo a través de ejemplos que, a diferencia de la idea de un Todo, sí que son comprensibles para nosotros:La primera pregunta que el hombre se hizo en relación con este tema, es “quien es Dios?”. Sin llegar a percibir entonces, que estaba de ese modo dándole a ese Dios una categoría humana, al preguntar “quien”. Y así, como debía de ser viejo, y además ser sabio, se lo empezó a representar como un anciano de pelo largo y canoso, y túnica blanca (el blanco fue siempre el color relacionado con la bondad y con la sabiduría. Y el negro, por el contrario, con la maldad). Error…! Porque fuimos tan soberbios, que pretendimos dar a Dios una condición, una figura, y cualidades humanas…! La siguiente pregunta fue entonces: “bueno, si no es humano, entonces la pregunta debe de ser qué es Dios?” Error nuevamente…! Porque al definir un ente, estamos por supuesto explicando su entidad, y lo que ese ente es. Pero al mismo tiempo, estamos explicando que cosa “no es”…! Por ejemplo: Definimos a un árbol, como: “1, m, planta perenne, de tronco leñoso y elevado, que se ramifica a cierta altura del suelo.” Donde “1” significa que es la primera acepción que da el diccionario para ese término, y “m.” significa que el término es masculino. Pero esa definición, nos está diciendo no sólo que cosa es un árbol, sino que cosa “no es”…! Cuando decimos árbol, nos estamos refiriendo así, al ente que queda definido. Ni a una mesa, ni a un automóvil… nos referimos a un árbol. Pero cuando intentamos referirnos al Todo, que está en todo, la cuestión se complica bastante. Realmente, la cuestión se complica mucho más que bastante… se complica hasta el punto de no poder, como seres humanos que somos, y con nuestra limitada comprensión y entendimiento, ni siquiera imaginar esa idea del Todo. Porque al estar en todo, no tiene limitación alguna y es por eso mismo indefinible. Recordemos nuevamente que definir, es limitar… Una vez más, recurramos entonces a las analogías, para poder razonar mediante el uso de entes conocidos, sobre aquellos entes que están más allá de nuestra comprensión. Y para tratar de asimilar la idea del Todo, imaginemos entonces, a un autor que está creando mentalmente su obra, pero que todavía no la llevo a la práctica. Puede ser un escritor, que ya tiene su libro desarrollado en la mente, pero no lo escribió aún. O un pintor, que mentalmente ya imaginó lo que después va a volcar al lienzo. O un autor de obras de teatro, que ya delineó a sus personajes y creó mentalmente las situaciones que habrán de vivir esos personajes en la obra. Pero que todavía no escribió el guión de esa obra. Bueno, estos últimos ejemplos, son los que nos permiten comprender, por aproximación, la idea de un Todo, que creó Universos en su mente infinita en un estado de ensoñación. Y lo que para esa mente infinita del Todo es un Universo mental, para nuestras limitadas mentes humanas, es nuestro Universo físico. Exactamente igual que si nosotros mismos fuéramos esos personajes del guion de la Gran Obra de la que hablamos antes…Como la comprensión de ese plano divino, perfecto, ilimitado, mental y absoluto del Todo está más allá de nuestro alcance, entonces la comprensión de ese ente, que existe en ese plano, también lo está. Que nos queda por hacer entonces…? Bajar un grado en la escala, y de ese plano divino, perfecto, ilimitado, mental, absoluto e infinito en el que existe el Todo, analizar por analogía lo que ocurre en nuestro propio plano humano que, en contraposición a aquel plano divino, es imperfecto, limitado, material, relativo y finito. Podemos entonces llegar a comprender la figura del Todo, como la de nuestro Creador, que, en su infinita mente, y en un estado de ensoñación, creó los infinitos universos, todo lo que contienen, y también a los seres humanos. Por qué lo hizo…? La respuesta a esa pregunta está, nuevamente, más allá de nuestra limitada comprensión humana… Sin embargo, podemos ahora sí, razonar sobre dos cuestiones:La primera cuestión, es que los universos en los que nos movemos son para nosotros materiales, desde nuestra perspectiva limitada e imperfecta de seres humanos. Pero son en realidad universos mentales, creados por el Todo, en su mente ilimitada y perfecta. Esta idea está representada en muchas películas. Como Matrix, por ejemplo.Y la segunda cuestión a comprender es que, aunque la existencia o no del Todo, este más allá de nuestros límites de comprensión, sí podemos perfectamente estudiar y comprender que debajo de ese ente coexisten dos grandes planos, el plano material y el plano espiritual, que interactúan permanentemente, y cuya dirección está a cargo de entidades espirituales de la más alta vibración. Algunas religiones o filosofías, denominan a estas entidades espirituales Ángeles, o Seres de Luz, o Maestros Ascendidos. No vamos a plantear un conflicto de términos, por lo cual cualquiera de esas definiciones es válida, en el contexto explicativo de la presente obra. La existencia misma de ese plano espiritual y de las entidades que lo rigen, así como la fenomenología que se manifiesta a partir de la interacción entre esos dos grandes planos, el espiritual y el material, es el ámbito de incumbencia de esta obra.Concluimos entonces en que la existencia o inexistencia misma de Dios está más allá de nuestra limitada comprensión humana, porque su misma entidad lo está… No podemos afirmar que algo existe o no, si ni siquiera podemos llegar a comprender qué es ese algo. Vamos a explicarlo con un ejemplo: Todos sabemos lo que es un elefante, y sabemos también lo que es volar. Y por eso podemos afirmar, por ejemplo, que “todos los elefantes vuelan”, y darle así a nuestra afirmación un valor de verdad: esa afirmación es falsa. Podemos hacer este tipo de razonamiento lógico, porque conocemos el significado de los entes involucrados en nuestra afirmación. Pero sería imposible hacerlo, si en cambio nos refiriéramos a un ente desconocido. Por ejemplo, un Xxxxxxxx (palabra que no significa nada). Si afirmamos entonces que todos los Xxxxxxxx vuelan, el desconocimiento de lo que un Xxxxxxxx es, nos impide darle a nuestra afirmación un valor de verdad. Lo mismo nos ocurre con la existencia o inexistencia de Dios.

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